Viaja ligero. Ese es el mejor consejo que me dio mi vieja.
Dos palabras. Nada más, nada complicado.
Y en ese sentido ambas palabras tienen un significado
enorme.
Ligero.
Obviamente no habla del equipaje que uno pone en una maleta; habla de
las piedras que uno pone en su mochila interior, la que es imperceptible al ojo
ajeno y que es la más pesada de todas, la única que realmente nos hace dejar de
movernos y que un simple reposo no calma.
Y es que uno va recolectando piedras de diferentes formas,
colores y pesos y las va metiendo en la misma mochila, siendo está mochila casi
de volumen infinito, digo casi porque eventualmente se puede romper,y a
falta de palabras, haciendo que se vaya todo al carajo. Es por eso de vital
importancia sacar esas piedras de la mochila, porque cuando uno las comienza a
sacar se da cuenta que realmente no las necesitamos cargar. Es más; creo que
el humano es capaz de caminar a tres centímetros del suelo, pero que sólo los
niños tienen esa capacidad de hacerlo pues no cargan siquiera mochila y son los
adultos los que les ponemos mochila y probablemente las primeras piedras, junto
con el típico "bienvenido al mundo real". Wacala!
Viaja. Sabia resulto mi viejita.
Y cuando digo viaja no hablo de hacer un viaje literalmente; te pido, imploro, ruego que no te quedes en un mismo lugar;
sal, intenta, prueba, caete y parate, date el gusto, dale el gusto. El miedo
paraliza leí hace poco, y si dejamos de decir o hacer por el miedo es como
meter una roca a la mochila, pues es tan pesada que no podemos hacerle vista
ciega y de a pocos dejamos de movernos y viajar. Uno ante cualquier situación
está en "No" y en el peor de los casos después de intentarlo el "No" seguirá siendo "No", pero la duda del
tal vez "Sí" desaparece y con ella, la roca.
No dejes que tu mochila se llene de piedras, no vaya ser que
te pierdas el viaje de tu vida...
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